¡Hemos vuelto!

Tanto silencio no fue en vano, y nosotros, en PHD somos como el buen vino, entre más añejo, mejor. Es por eso que después de una prolongada ausencia, hemos vuelto para compartir con ustedes los últimos resultados producidos en el laboratorio 360 de tendencias, la idea entonces es que observen estos resultados, los analicen, los comenten, los critiquen, les aporten y en últimas, se apropien de ellos. Si quieren ahondar en alguna tendencia específica, no duden en comunicarse con nosotros.

diciembre 02, 2011

Retail online

De Sears a las televentas.

El retail online, o compra por catálogo en internet, es una práctica difundida y muy común entre las comunidades virtuales, que poco a poco comienza a posicionarse como uno de los métodos preferidos para hacer compras en contraposición a la compra usual que lleva al consumidor hasta el almacén.

Todo inició en los albores del siglo pasado cuando una famosa cadena de tiendas departamentales norteamericana, Sears, empezó a vender su mercancía introduciendo un elemento absolutamente novedoso: la venta por catálogo. Por primera vez, la gente empezaba a comprar cosas, sin tenerlas en las manos.

El fenómeno se fue diversificando y robusteciendo a lo largo de este siglo y para cuando llegó la década de los ochenta, mundialmente conocida por sus excesos estéticos y su colorida superficialidad, las televentas marcaron otro hito en el universo del retail.

Esta vez aprovechando la presencia casi que infalible de la “caja mágica” en los hogares estadounidenses, se pretendió ampliar el alcance de las ofertas y se inició una nueva era apoyada por el servicio telefónico, que funcionaba como soporte a la información que se recibía por televisión. De esta manera el catálogo era presentado, la interfaz era telefónica y el pago era a través de tarjetas de crédito, configurando así un sistema altamente eficaz y sencillo.

Si  la montaña no va a Mahoma…          

Se consolidó además un sistema en el cual el comprador ya no tenía que desplazarse hasta la tienda, sino que, literalmente, la tienda iba hasta el comprador (B2C, por sus siglas en inglés, Business to Consumer).

Este sistema también era exitoso por generar en el consumidor un vago sentido de oportunidad, la tantas veces mencionada frase “¡llame ahora!” rematada por la sentencia “últimas cien unidades”, frase formulada cuando muy seguramente en bodega habían no cien sino cien mil, generaba la sensación de estar frente a una verdadera ganga que no podía ser desaprovechada.

Este fue el camino que se trazó para que, con la llegada del internet a cada vez más hogares en el mundo, las ventas por catálogo encontraran un lugar mucho más directo y simplificado para llegar al consumidor.

¿Falso o verdadero?

En torno a esta modalidad de ventas se han tejido una serie de mitos que bien vale la pena revisar a vuelo de pájaro en estas líneas para ver qué tan acertados o errados resultan.
1.    
     Las mujeres compran más que los hombres: Falso.

Compran en volúmenes similares, pero con características distintas. En términos sencillos, los hombres compran y las mujeres van de compras.

2.      Comprar online puede resultar adictivo: verdadero.

Según la NIDA (National Institute of Drug Abuse) existen unos parámetros que permiten afirmar que una persona padece de una adicción de este tipo, léalas y juzgue usted mismo:
-          Decepción, ira, estrés o miedo justo después de comprar.
-          Fricción familiar.
-          Euforia seguida por ansiedad.
-          Sensación de algo prohibido.
-          Culpa o remordimiento.
-          Comprar sin necesidad.
-          Negación.
-      Obsesión por adquirir nuevas tarjetas de crédito o mayor cupo en ellas.

3.      Comprar online es riesgoso: Falso.

Existe un ambiente general de desconfianza frente a las compras online, sin embargo tanto clientes como vendedores pueden disminuir esa sensación siempre que la página que visitan o la que administran cuente con algún sello de confianza como los emitidos por Scan Alert (Hacker Safe) o por Mc Afee Secure.

4.       Los adultos mayores no compran online: Falso.

De hecho existen sitios dedicados a esta población y cuando no es el caso se presentan compras asistidas, es decir, alguien asiste al adulto mayor a realizar la transacción.

5.       En Colombia no funcionan las plataformas online: Falso

No afirmamos tampoco que todas las plataformas colombianas de retail online sean eficientes, pero están en un proceso de generación de una confianza cada vez mayor por parte del comprador.

Funcionan bien los portales dedicados a vender ropa, medicamentos, tecnología y licores. No así los de productos para el cuidado personal, hogar y canasta familiar.

Una cuestión de efectividad.

Una vez se han desentrañado algunos mitos acerca de este universo y hemos dibujado brevemente su historia, tenemos algunas recomendaciones que pueden logar un retail online más efectivo:

En primer lugar, un conocimiento amplio y detallado del cliente al que se dirige y en esa medida permitir la personalización de la página en función de ese cliente.

En segundo lugar, promocionar ventas de última hora de tal forma que antes de que abandonen la página se siembre la duda y se oferten productos que tal vez no fueron percibidos en la navegación.

Por último, el uso de pop-ups de salida que permitan conocer la percepción del cliente frente a la experiencia y así mismo los aciertos y desaciertos del sitio.

Si están interesados en profundizar las ideas expuestas anteriormente pueden visitar los links que encontrarán a continuación para ver algunas experiencias exitosas en el mundo del retail online:

http://www.backcountry.com/, donde cada producto tiene una historia detrás.

http://www.crewtags.com/, la escogencia adecuada de un nicho específico y la solución de sus necesidades.

http://www.novica.com/, artículos de artesanía y comercio justo.

Del Turismo al Viajerismo

Del turismo al viajerismo

Las escenas se repiten incesablemente. Una horda furibunda de vendedores ambulantes que se precipitan sobre un desprevenido recién llegado. Una familia completa, flotador en mano, buscando un lugarcito en una piscina atiborrada de gente. 

Turistas que desde que llegan a su destino hasta el momento de volver a su hogar van sacando fotos a diestra y siniestra.

Todos los que alguna vez hemos personificado el papel de turistas encontramos algo de familiar en estas situaciones. Sin embargo, la dinámica general de la industria del turismo nos permite inferir que estas prácticas culturales, propias del turista, están empezando a verse transformadas por un cambio drástico en las expectativas de los mismos.

El turismo responsable.

Esta transformación supone asumir como parte del viaje una responsabilidad integral en relación al destino que se visita. El turismo tradicional y sus prácticas -la prudencia del tiempo así lo ha demostrado- representan un impacto negativo en las comunidades locales al operar sin ningún tipo de criterio de respeto cultural o de preservación medioambiental, terminando de esta manera por convertirse en una actividad “insostenible”. 

La coyuntura global también hace mella. En Colombia plantear el debate es urgente, la propuesta de grandes agencias de turismo norteamericanas y europeas, persiguiendo el objetivo de alcanzar nuevos mercados, ha sido no sólo generar un conocimiento mayor sobre las ofertas de productos y servicios, sino, y tal vez con mayor énfasis, conocer a fondo la sensibilidad colectiva de aquellos que se desplazan y de aquellos que los reciben.  

En ese sentido nuevas maneras de viajar han empezado a emerger en el medio, dejando una huella indeleble en la mentalidad del, ya no turista sino, viajero. Veamos algunas.

Menos es más.

“Conozca más ciudades en menos días”, este fue el slogan con el que cientos y cientos de familias decidieron, contra el reloj, viajar, conocer y acercarse a nuevos destinos.

Esta visión ha terminado por ser obsoleta porque lo que prima hoy es la posibilidad de encontrarse con el otro, reconocer lo diferente y, en esa medida, reconocerse a sí mismo. Para lograrlo se requiere tiempo y paciencia y no el afán propio de la semana de vacaciones que se va con el viento.  

Otra de las tendencias es iniciar el viaje buscando información presente en la internet con el fin de crear un plan de viaje a la medida, sin dejar espacios a la improvisación. Diseñar el viaje de esta manera permite a la postre poder “conocer” los sitios que vamos a visitar antes de llegar a ellos.

Bueno para el bolsillo, malo para la cabeza.

De la misma manera sucede que aunque el paquete “todo incluido” tiene una innegable ventaja en términos de disminución de costos y gestión de procesos, que además se ve reflejado en altos márgenes de ganancia y en volumen percibido de clientes, no cuenta con las mismas ventajas a la hora de tratar de solventar las necesidades sicológicas de los viajeros.

Para ello se están empezando a diseñar los mismos paquetes, pero completamente personalizables para que de esta manera, los planes puedan atender a las necesidades reales, gustos y caprichos de cada viajero.

El viaje mochilero.

Por último, merece una mención la categoría de viajeros conocidos usualmente como mochileros –generalmente no mayores de 25 años, con pocos recursos económicos y muchas ganas de conocer- quienes tienen toda una industria dedicada a solventar sus necesidades y gustos.

La red de hostales alrededor del mundo nacida en Europa pero cada vez más extendida a lo largo y ancho del globo, ha ido ganándose un espacio importante en este medio y Colombia no es la excepción.

Nuestro país resulta un destino atractivo para los mochileros quienes ven en él tanto la posibilidad de experimentación directa con entornos naturales exuberantes, como la posibilidad de enriquecimiento cultural gracias a las múltiples comunidades con las que pueden entrar en contacto.

Lo global vs. lo local.

En conclusión, estas últimas tendencias nos ponen de manifiesto la confrontación de dos modelos de entendimiento del negocio de los viajes diametralmente opuestos:

Por un lado, el modelo industrializado de creación de experiencias controladas gestionado por parámetros transnacionales y por el otro, el modelo que se rebela a la estandarización de la experiencia, gestionando de manera local el negocio.

El pulso entre estos dos modelos tendrá como ganador sin lugar a dudas a aquel modelo que logre ofrecer efectivamente un viaje de placer que funcione a manera de fiesta, en la cual, sean igualmente importantes tanto anfitriones como invitados para así generar una experiencia realmente memorable, un lindo recuerdo que se mantenga, por lo menos, hasta las próximas vacaciones.